jueves, 28 de mayo de 2009

I used to care but...



B. Dylan

A worried man with a worried mind
No one in front of me and nothing behind
There's a woman on my lap and she's drinking champagne
Got white skin, got assassin's eyes
I'm looking up into the sapphire tinted skies
I'm well dressed, waiting on the last train

Standing on the gallows with my head in a noose
Any minute now I'm expecting all hell to break loose

People are crazy and times are strange
I'm locked in tight, I'm out of range
I used to care, but things have changed

This place ain't doing me any good
I'm in the wrong town, I should be in Hollywood
Just for a second there I thought I saw something move
Gonna take dancing lessons do the jitterbug rag
Ain't no shortcuts, gonna dress in drag
Only a fool in here would think he's got anything to prove

Lot of water under the bridge, Lot of other stuff too
Don't get up gentlemen, I'm only passing through

I've been walking forty miles of bad road
If the bible is right, the world will explode
I've been trying to get as far away from myself as I can
Some things are too hot to touch
The human mind can only stand so much
You can't win with a losing hand

Feel like falling in love with the first woman I meet
Putting her in a wheel barrow and wheeling her down the street

I hurt easy, I just don't show it
You can hurt someone and not even know it
The next sixty seconds could be like an eternity
Gonna get low down, gonna fly high
All the truth in the world adds up to one big lie
I'm in love with a woman who don't even appeal to me

Mr. Jinx and Miss Lucy, they jumped in the lake
I'm not that eager to make a mistake

miércoles, 20 de mayo de 2009

El loco




I
Nada te pertenece
por eso guardas todo bajo llave

II
Ese día pensé
que podrías ser una hija de Dios
así empecé a ignorarte desde mi silla giratoria
y a soñar con animales
que nada ocultaban en sus ojos

III
No se ha muerto nuestra madre
sólo respira en invisible
yacida con dos piedras en los ojos
que le impiden ver el baile de sus hijos
el grito el sueño de sus hijos
la pena
el baile de sus hijos

IV
Me gusta más pensar
que no hemos muerto
que esta casa es tu casa
y que los desiertos han crecido en otra parte

que tu nombre aún se pronuncia con palabras
recogidas en los alrededores de la silla giratoria
que tus hijos son mis hijos
entrenados para no hablar con extraños
ni visitar tumbas

V
Recuerdo un sexo rojo
expuesto profundo
y una lluvia de metales en mayo
que destiempaba en los techos
no era música ese sexo
que encriptada cada verbo
y que recuerdo rodeado de desiertos
pero no era un oasis
era rojo

VI
No nos murámonos
el loco trajo un lápiz con tripa de carbón
que no alcanza para todos
pero pinta

¿cómo poner de cabeza
las cabezas
y las manos de puntillas?

sólo con ese lápiz

VII
Encontré un fósforo en la mesa del café
y no quise encenderlo
los minutos que te precedieron
llegaron con despiste

al cabo eras vos
extendiendo un catálogo de tu día
pero nada quise comprar
y me marché

qué triste quedó el fósforo
con su cabeza bien peinadita.

sábado, 9 de mayo de 2009

Table Top Joe



Well my mama didn’t want me
On the day I was born
I was born without a body
I got nothing but scorn
But I always loved music
All I had was my hands
I dreamed I'd be famous
And I’d work at The Sands

Singing, Tabletop Joe, Tabletop Joe
Now everyone will know
That I'm Tabletop Joe

I had trouble with the pedals
But I had a strong left hand
And I could play Stravinsky
On a baby grand
I said, ‘I’m gonna join the circus
Cause that’s where I belong’
So I went to Coney Island
I was singing this song

Tabletop Joe, Tabletop Joe
Now everyone knows
Yeah I'm Tabletop Joe

They gave me top billing
In the Dreamland show
I had my own orchestra
Starring Tabletop Joe
And the man without a body
Proved everyone wrong
I was rich and I was famous
I was where I belonged, yeah

Tabletop Joe, Tabletop Joe
Now everyone knows, yeah
Tabletop Joe

Take it home boy

viernes, 8 de mayo de 2009

Hormigas


a Carlitos
“Viene con tres heridas…”
Miguel Hernández


No es que se digan cosas importantes en estas letras
mis hormigas negras son como las que dalí puso
en lo podrido
bien podría usted quemar esta página
amputar su monitor
pero no lo hace
no lo hace porque escribo.

hoy desperté silbando chifladuras
y vi a la mujer donde nos han derrotado tantas veces
dormida
sus pechos redondos jamás redundan
mis hormigas rodean también ese territorio
y lo corrompen y usted lee porque escribo
y porque a esa mujer que es un país o un continente o un patio
entramos como se entra a un parque donde los animales andan sueltos
armados inocentes animales
furiosos bichos amatorios.

no quiebra usted el papel donde hormigueo
porque estas hormigas memoriosas que transportan verde
son variaciones de la muerte
y de la vida
y del amor.

lunes, 4 de mayo de 2009

Fiestas familiares

Esa mujer era la hermosa que hace mucho.
no era acaso esa
los muslos en sombra
la hermosa evaporada o blanda
que vibraba ingles con los pechos
por esos pechos de hermosa
por esos muslos de hermosa
subí hasta el ahogo
a recoger lo que parecían conejos
o espadas o pepitas o fugas y era miedo
esa mujer que amamanta bajo el sol
era muchacha que moría niños
y dormitaba como una gran fiebre
en lo noche donde olvidé
todos los nombres de mis primas.

jueves, 30 de abril de 2009

Gualmart


Esta foto me (nos, supongo) la mandó el Hilje entre otras graciosas pero descartables. A mí me parece simple y sencillamente toda una audaz-peliaguda-pelimpimpuda estrategia de no rezago en las materias del mercado. Lastima que no está ubicada, aunque eso es lo de menos, en el Porvenir de Desamparados deben haber unas 3 al menos. Hay para decir.

miércoles, 29 de abril de 2009

Noticias marginales

Una fiebre de chanchos en la prensa
se resuelve en firma nariguda,
la quiniela es quién es la mas mensa:
Costa Rica en masa o Costa Rica en duda.

Muerto el prócer queda el estandarte,
tras dos Lázaros viene Kevin Casas,
buenos cristianos ¡quieran a su mártir!
el Noaltelece de youtube no pasa.

Rodolfo Cerdas clama en el desierto,
Su ojo ausculta en la sordera
y nosotros resucitando muertos.

Agotado el vip del solo de Solís,
Epsy Campbell va de telonera...
nos falta sarna, nos sobra pedigrí.

lunes, 27 de abril de 2009

Carta privada hecha pública (disculpen el exhibicionismo)


Epístola rimada y favor

Con mi tinta hecha puntos de luz
por el Windows roñoso que no une,
con mis poemas, que no son cara o cruz,
pues ni a bodrios ni a ripios son inmunes,

con verso y reverso –que son libres-
te envío pulsaciones electrónicas
que son balas virtuales sin calibre
a ver si me escribes una crónica.

Quiero decir, Fabián donde enfabiano,
que acudo a tu vera por favores:
a pedir en tertulia, tertuliano,
que tus dedos sean mis delatores;

sé que sabes mis poses oficiales,
mis ínfulas de chulo en una mesa,
y creo que intuyes mis miedos arrabales
que me hacen dudar de mis promesas.

Quiero dar a estos poemas sepultura,
engraparlos en libros publicables,
no sin darles su mano de pintura
o desechar lo que sea desechable,

por eso me acerco como amigo
a pedir que no me quieras un rato,
que me seas ajeno para ser testigo
de la poesía mal servida en este plato…

todo en ellos es provisional,
pido tachones, bostezos, recortes,
piropos –si hubieren- no está mal,
o sea, que compuesto te descomportes,

que los leas de frente y de reojo,
como libros y poema por poema,
ya veré yo después si me enojo
si tus dardos me inyectan enfisema;

en todo caso tienes esta carta,
que te absuelva y que compruebe
que he sido yo solito el que se infarta
si esperando lluvia me cae nieve.

Podés claro, obviar la comisión,
que no paga y cansa más de lo que reta,
pasa que de mis amigos, cabrón,
vos sos, sabés, el único poeta.

Abril 2009/ Eduardo

lunes, 20 de abril de 2009

Dylan


El mundo cree
que le están devolviendo algo
y sólo es Bob Dylan
ya viejo
desrezando en todos los altares

jueves, 16 de abril de 2009

Del 80 a esta parte

"Marchando… ¡Una de piratas!"
J.M. Serrat

Puta que me hice grande,
quiero decir,
toso sin afectación
y dejo rastros de humo y pelos
por donde paso.

Del ochenta a esta parte
se ha puesto vieja mi madre
y mi padre aprendió a lavar platos por las tardes,
a mis hermanos y a mí nos resulta
la cortesía de los particulares
y alguna que otra cursilería de buen gusto;
a veces nos mandamos un email.

Habito en la cama de mi primer esposa,
estamos al día con los servicios públicos,
llegamos a fin de mes.
Ella también recuerda
los restos del Challenger en el mar
y el Feeling the hits de Losing my religion;
cuando se desnuda me oigo respirar.

Debo admitir
que aún salgo en las noches
a besar a los amigos
y enamorarme de sus esposas otra vez,
hay algo en las luces artificiales
que sigo buscando… una manchita de sol;
dibujo un croquis falso en las mesas
que me saque de la humareda
impregnada en la ropa sucia de mañana.

Abril 2009

miércoles, 8 de abril de 2009

Western anacrónico

Tenía ganas de estarse aquí,
acostumbrarse al polvo que trae el viento
cubriéndole los pies,
buscarse una mujer

-el zigzagueo del viento en estos valles
por las noches
suena como metales afilándose,
no hay oro entre las grietas de la tierra,
no brota agua de ellas-

caminó a la estación
ahí tenía siete diez
doce pares de raíles
que eran puntos de fuga
en la imagen de su cabeza

-nadie se queda una vida en los andenes.
Aquel intenso brillo
son las láminas de cinc
del techo de mi casa-

le señalaba al revisor.

domingo, 5 de abril de 2009

Los viejos


A Billy

No podemos acercarnos a sus infancias,
están viejos,
palpitan en slow motion para instaurarse
poco a poco en el silencio,
extienden sus manos
para tocarnos desde su país extraño
y hablarnos de lo quieto.

Es tarde,
no podemos acercarlos
a las ventanas de bolsillo que cargamos
y mostrarles el ímpetu del diente de león
que crece a su antojo
en nuestros jardines más salvajes.

¿Cuánta lluvia tendremos que acomodar
en los aguaceros del invierno
que aproximan?

En alguna gaveta que ignoramos,
en algún taleguito tejido,
escondieron menudencias
del olvido y las hormigas.

Abril 2009

miércoles, 1 de abril de 2009

Cuento

Construía ataúdes todos los domingos.
Él, que nada sabía de la muerte
construía ataúdes
como una necesidad primaria

uno, a veces dos por domingo
y los pintaba
y les ponía telas satinadas en su interior
biselaba los bordes con precisión intuitiva
sopesaba a contraluz los brillos del barniz

unos grandes otros chicos
otros medios

cuando terminaba uno
se tomaba un tiempo para admirarlo
aspiraba el olor recién creado de su caverna
reconocía la madera bajo el pelaje crispado
se demoraba en la suavidad de las almohadillas

al llegar la noche
lo estibaba con los otros en el patio
y cenaba viendo el resumen deportivo

los lunes se le veía tan contento
yendo a trabajar.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Vaso en tres etapas


A Table Tap Joe y un disco que se llama Alice

Hay días que como por no tener hambre,
vacío a San José de todos sus caminos
y rebusco en las bolsas del pantalón mis manos

En algún recodo del tiempo
me parece haberme visto
toda llena de dientes la boca
gritando
como penetrando una mujer de odio
como pateando los muros del aire

el amor amor
qué palabra amor
qué palabra muerta babe
yo he llenado mi pecho de piedras rodantes
por ellas se filtra la noche que te ve dormir
desde ellas me incorporo
como un mineral de carne que habla

yo quiero ser el diablo
el niño que exhibe sus muñones
el gas que achicharra el corazón

I feel crippled babe
crippled inside


yo quiero ser el poeta que no escribe
el mecánico que diagnóstica el cáncer del taxi
el taxista que pide cebolla en su hamburguesa
y llevaba un siglo sin llorar

¿Estuvimos en San José
durante la ventisca de adoquines?
-no recuerdo I feel crippled babe
crippled inside

el verbo que deletrea la trompeta
es un cantar de aullidos
¿estaba tan lejos el sol?
-Cuando llegó, llegó frío y sin trombones

con la caligrafía del violín
retomamos la belleza comprobada
de la frase hecha y el sillón

tuve amigos y un perro y un canario
todos muriéndonos de hormigas
todos relinchando en los espejos

yo quiero ser la niebla del vacacionista
el perro que orina sobre un muro tibio de marzo
el humo tamizado en el alcohol de las penumbras

pagué con dos dientes a T. Waits por el tintineo del hielo
-Eso es corrupción

I feel babe
y a veces como por no tener hambre.

jueves, 19 de marzo de 2009

Alfileres


Soberbia del clavo

Ese clavo en la pared
piensa que si alguien lo sacara
se derrumbaría la casa entre crujidos.

Nosotros no estamos tan seguros
pero cambiamos rápido de tema
si el asunto surge en la conversación.


Patologías

Mi voz es algo que escucho

-muérdete la lengua
te digo-


Loneliness

A veces hablar del clima
es una manera de traer a la conversación
alguna calle de alguna ciudad
donde la nieve
es solo un presentimiento
nada más.


Mitología

Dicen los que estuvieron ahí
que después de que se cantó
La Odisea por primera vez
todo el silencio fue creado.


Self (Narciso especula sobre su reconocimiento)

Supongo que al dirigirme al espejo
del otro lado alguien revuelve habitaciones
buscando
con qué cara recibirme.

lunes, 16 de marzo de 2009

Abrazo

A Pame

Llega la noche,
a lomos de llovizna
llega tu mano

perros oscuros
como a una hoguera
rondan la casa

abro mi pecho,
recibo el minuto
que habitas desnuda

un gallo duerme
en las habitaciones
de tu corazón

viernes, 13 de marzo de 2009

Traslúcido


“La mosca no razona bien,
Yo le zumbo en sus oídos”
G. Cerati

Busca el caballo
en la zanahoria y en las manzanas
y el hambre en el galope,
contempla la orfandad Divina
en un aguacero mar adentro,
el cielo prometido
en la plegaria aceitosa de los motores.

La poesía husmea en las cosas sin nombre.

Regala semillas como regalar bosques
todas las batallas se reunen en el vuelo de las moscas
y solo en las colmenas el oro es dulce

recupera el tiempo de las fotografías
descubre la ruta de las ballenas en el humo
improvisa en el meñique una pirámide.

Esa mujer provoca musgos
en la humedad de las cornisas,
aquel hombre sospecha gacelas y guepardos
en cada esquina.

El silencio es ese avión lejano
como un móvil o un arete de las nubes.

miércoles, 11 de marzo de 2009

La sala (el recién llegado)

Todos vivimos en la casa desde hace mucho y todos sabemos, desde muy niños, que en la sala se pierden las cosas y se desvanece la gente y por eso hay que andar de puntillas y sin hacer ruido cuando se pasa por ahí, porque si se habla, ja!

No es una mansión: tiene la sala, la cocina, el cuarto de tele, el baño que es para todos y tres cuartos, uno para La Dueña, uno para los grandes y otro para los pequeños. En cada uno hay dos camarotes, o sea, cuatro camas. Lo que pasó es que uno de los grandes se fue hace poco y a Ernesto lo pasaron a ese cuarto y, si sos bueno para la mate, ya te habrás dado cuenta que a vos te va a tocar la cama de Ernesto.

Pobre. Una vez que veníamos por la sala de robarnos un pan dulce de la cocina, Ernesto, que era a penas un poco más pequeño que yo, se distrajo y me empezó a contar qué sé yo qué cosa, porque ese es el primer síntoma antes de desaparecer: uno no entiende ni jota de lo que la otra persona está hablando o tratando de decir y de repente ¡zás! ni rastro, se esfuma, desaparece. No pongás esa cara, no es que uno no lo vuelva a ver nunca más en la vida. A la mañana siguiente Ernesto amaneció en el cuarto con la pijama puesta y todo, lo que pasa es que ya no era el mismo, estaba como más viejo y aburrido, incluso un poco más grande que yo, hasta dejó de jugar con nosotros y además juraba que no se acordaba de nada de mí cuando los pequeños le decían ¡Cómo no se va a acordar!

Lo mismo pasó con Eduardo, Mario, Fofo y todos los demás que ya se han ido; todos eran más pequeños que yo, así como vos, y ahora me echan de su cuarto o simplemente me ignoran. A todos ellos yo les enseñé la casa el primer día que llegaron, así como te la estoy enseñando ahorita a vos, a todos les advertí de la sala y todos fueron tan tontos. Pero bueno, tampoco es para amargarse, todavía quedan Nicolás, Emiliano, Sebas y vos por supuesto: el recién llegado. Esperá a que los conozcás, son de lo más pura vida.

Siempre jugamos en el cuarto, porque ahí sí podemos hablar tranquilamente, o a veces, si hace una buena tarde, venimos aquí, al patio con los trompos hasta que ya se hace de noche y La Dueña nos apaga las luces. Al cuarto de tele ni nos arrimamos porque ahí están siempre Ernesto y los grandes con sus caras largas. Sólo los jueves nos acercamos a la sala por el pasillo, claro sin hacer ruido, para espiar a las tías que vienen a tomar café con La Dueña. Nos divertimos tanates: son unas viejas gordas, escandalosas y llenas de pintura y collares morados y turquesa que sólo se callan cuando le dan un sorbo al café. A la más fea le faltan dos dientes de abajo y todas huelen a manteca y ajo rancio. No son mala gente, a veces nos traen postales o soldaditos de plástico, pero tampoco son de fiar: Una vez la más vieja, que hasta las uñas tiene arrugadas, llamó a Nicolás para que cantara la canción de Manuelita ¡ahí en la mismísima sala! Imaginate los nervios del pobre de Nico. Por supuesto que se negó rotundamente, pero igual de rotunda fue la cachetada que le zampó La Dueña por ser tan indio y esas cosas. Por eso lo mejor es espiarlas a escondidas.

Lo más divertido es verlos a Ernesto y a Mario (que son los que les traen el café) servirle, sin hacer ruido claro, una taza a un sillón vacío, y luego ver cómo la taza flota en el aire con su platito y todo hasta que una de las tías aparece colgada de ella por los labios, o sino; verlas turnarse, según la que esté hablando, para desaparecer y aparecer de nuevo entre risotadas que se ahogan de pronto. Por supuesto no entendemos ni jota de lo que dicen, pero eso lo hace más divertido aún, porque parecen esas hipopótamas rosadas de la fábula que cantan en otro idioma sobre un escenario lleno de serpentinas de colores tristísimos. Ya las vas a ver el jueves. Te vas a morir de risa.

Bueno, este es el cuarto de los pequeños y aquel el de los grandes. Sí, este es el pasillo que lleva a la sala. No, entrá vos, ya debe estar esperándote La Dueña para darte tu pijama y presentarte a los demás. Nos vemos mañana después del desayuno. No, cómo se te ocurre, por lo visto no sos bueno para la mate. Yo duermo siempre en el sofá... sin hacer ruido, claro.
-Claro.
-Buenas noches.
-Buenas noches.

jueves, 5 de marzo de 2009

Sonares

Expansivo
el ladrido de un perro nos da las dimensiones y distancias
del miedo

degollado
un claxon nos devuelve a los zapatos

festivos
los campanarios nos hablan de la muerte

nunca ha encallado un delfín
en este barrio donde el mar
es comentado en las paradas de los buses

la mujer a mi costado
es arrastrada por una música onírica a su hondura
mientras las plantas del jardín
hacen en silencio sus labores.

The next morning

La cerveza saca lo mejor de mí...
y no me lo devuelve

lunes, 2 de marzo de 2009

Poema cívico-estéril

Desconfío de las estatuas
no fuman ni beben

su alergia a los mosquitos
una pose

siempre puntuales en los discursos
y celebraciones futbolísticas

las líneas de sus manos
ornamento

monólogo magro
en cadena nacional

si son la libertad o la musa o la justicia
inmunes al cáncer de mama

tan anuentes al flash de los turistas
y al cliché de las palomas

no confío
son feas las estatuas.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Epitafio de don Vasco


“Yolanda hace todo lo posible como mujer
para disimular su condición de ángel.”

Eunice Odio


Se sabe que como hombre fue un hombre de temores y palabras. Palabras que ordenaban el polvo del mundo. Polvo con el que se construían los tranvías y los edificios que iban expandiendo la ciudad. Ciudad de barro en invierno y de sombras calcinadas, casi sólidas, en verano. Ciudad de putas gordas y gargajos por la noche y de vecinas apurando el mandado por el día.
Les temía a los niños porque no eran puros ni tiernos, sino furias volubles, vitalidad absurda y descosida, vocerío que irrumpe. Les temía a las mujeres porque no eran vírgenes ni comprensivas. No eran sueño blando sino torrente que se derrama, canto de galimatías por la mañana, suspiro estéril por las tardes. Le temía a sus padres porque no eran eternos ni bondadosos, sino carne corrompiéndose al sol, vanidad picada de termitas, ojos débiles e implorantes.
A Dios no le temía. Lo imaginó derribado y senil, envilecido y en mantillas apestando el cielo.

lunes, 16 de febrero de 2009

Country music song

Pensamos fuerte en un silbido
para salirnos del silencio

estiramos la mano
para descubrir que no estamos ahí

que quizá esa mujer o ese amigo
son el único abandono
que podremos permitirnos

como si fuésemos forasteros
aprendimos a leer en el ladrido de los perros
y a hacernos de comer

bebemos agua de fiado
y aceptamos por cortesía el email
y números telefónicos de las personas buenas

el calor propio nunca es suficiente al amanecer
tras inspirar hondo el frío
le damos la espalda al sol
porque así es como se hace de donde venimos.

martes, 10 de febrero de 2009

La pesadilla para celebrar la navidad (joder con las rimas!!)

A Billy y Lau, por hacernos reír hasta el llanto. No hay derecho!

Para el ocio y refreshment de memoria,
hilarante vis avis de los amigos,
me sudo el orto, el ojo y el ombligo,
bríos de brindis y días de gloria.

Qué Scorsese destilando escocés,
qué salmo al Kubrick de la cerveza,
¿Tarantino? modorra y pereza,
¿quién es Tim Burton? me pican los pies.

¿El Padrino? se me avinagra el vino,
¿Casa Blanca? la sangre se estanca,
¿Tiempos modernos? me ponen los cuernos,

¿Apocalypse now? me caigo de la'o
¿Citizen Kane*? que pena sin panes,
¿con Rivas y Soto? ¡quiero una foto!

*pronúnciese "cane"

lunes, 2 de febrero de 2009

Refraneo forzado

OJO ESTOS TENEBROSOS VERSOS DE DON HATILLO

Llevan sangre
como los perros que no ladran.
En la oscuridad asoman el diente y muerden.

viernes, 30 de enero de 2009

"porque todos los finales son el mismo repetido"

Antes de fumar tiene
que sobrevenir (es una sospecha)
algún pensamiento.

Quizá sólo la mano en semipuño y primer plano
la caja abierta con los cilindros sugiriendo un paisaje en serie
limpio y desolado
dos dedos en pinza
y un Bic que se despeina con el viento.

A lo lejos
sin que la podamos ver
una mujer subiéndose a un bus.

*(Fumar durante el embarazo
perjudica al niño y provoca prematuridad.
fumar produce cáncer pulmonar, enfermedad
cardíaca y enfisema pulmonar)

miércoles, 28 de enero de 2009

misógino homenaje (sí, sí, más rimas)

Anoche, en una bonita mesa, hablábamos de mujeres, que es un tema del que conocemos poco y mal. De ahí salen estas rimas, aprovechando el ocio. La lista se podría alargar.

Hablábamos de Edith, de Aretha Franklin,
del labio de Marilyn en Madonna,
La Maja desnuda vistiendo a la mona,
brindis crepusculares en un ranking.

Canción de cuna a los hijos de Ella*,
New Orleans de putas y de trompetas,
Ellen DeGeneres criando tetas,
astilla en el fuego, voz de Chavela.

Pedrada al sol, Yolanda Oreamuno,
Jezabel de ella y de ninguno,
afección cardíaca, niña Poulain,

Aldonza Lorenzo, mi luz se desfaga,
sueños mojados en la rue de La Maga,
moto y ombligo, Alejandra Guzmán.

* lease Fitzgerald, no pronombre

lunes, 26 de enero de 2009

2 sonetos para el Fabi por su cumple.


Uno viejo que estrena estrambote y que no miente (cosa rara), y otro nuevo que espera acuse de recibo y se toma algunas licencias en favor de un humor que supongo inofensivo. En todo caso, los dos son piropos.


I
Lo que tengo de chistera, él de mago,
lo que yo tengo de pera, él de olmo,
lo que él tiene de colmillo, yo de colmo,
(las almenas del castillo las desfago),

donde puse mi bravata, él su verso,
(corazón que lo delata y que lo encubre),
a mí el cuerno de la musa, a él la ubre,
yo, hereje de Medusa, él converso.

él con yelmo de Mambrino y yo calvo,
mi terceto sibilino, el de él salvo,
él de amparo Celestina, yo moteles,

da boleros de propina, yo aranceles,
lo suyo es poesía, lo mío un amago,
si yo no tengo patria mía, él Cartago.

(me ha quitado el favor de los peleles
y yo sueño que sueño en los laureles.
Feliz cumple. Total yo no lo pago)

II
Qué poetastra carmín de abalorios,
qué domingo más burro de Vallejo,
qué viles cercanías por catalejo,
qué fiel ausentismo a mis velorios.

Qué pimp ahijado de bolerista,
qué patrono en regla de las musas,
qué canto de cisne de las excusas,
qué asmagónico bicicletista.

Qué Fabian sin Coto para el brindeo,
qué joven en ruinas, qué viejo en celo,
entre todos los guapos el menos feo.

Siempre enfabiano al final de enero
y arrimo versos que después cuelo
sin cartaguearme… sin ser sincero.

Ene 2009

domingo, 25 de enero de 2009

Preguntas antes de dormir

¿O será una fiebre de ángeles
contraída accidentalmente?
Silvio Rodriguez

¿Recuperar?
¿se ha perdido algo?
¿por dónde hemos muerto la primera vez?
¿por la uña? ¿por el perro?

¿Disculparnos con el auditorio?
¿devolver lo robado? ¿las largas cartas
de los viajeros? ¿el pálpito profundo de las minifaldas?

¿Repetirse en los niños? ¿en los espejos?
¿contar las prehistorias de la arena?
¿arena de las playas? ¿de los desiertos?
¿de los cartílagos del corazón?

¿Divulgar el primer amor de los rencores?
¿la polvareda de la alegría diminuta?
¿el epitafio de los dioses extraviados? ¿la flacidez
de los que no enterramos?

¿Develar la noche absoluta?
¿sus trenes aparcados? ¿sus famélicas derrotas?
¿la inmovilidad familiar de sus estatuas?
¿despuntar las sombras hasta hallar lo oscuro?

¿Acudir al preludio de los tiroteos con candor fingido?
¿presentir las calles desde un vientre?
¿desde un ascensor que ha de abrirse justo cuando?
¿suponer que cuando ladra
el horizonte está lleno de perros?
22ene2009

lunes, 19 de enero de 2009

Nocturno II

A Pame

Hablé de las luces en la noche,
de ponerlas a titilar en San José sin quebrantarse
y de hacerlas sonar con la palabra;
hablé de alucinarlas en el espacio sideral
y en el mínimo cuenco de la mano,
de brillarlas en gas butano
y lamerlas de la piel descascarada de los bares
y de los árboles y callejones saturados de silencio de pericos.

Más tarde, cosechando la ebriedad
desde una cama incrustada al mundo por las patas
y habitada por una mujer que apacenta
automóviles y tranvías en los senos
al tiempo que acuna en la boca la diáspora de las mareas
que se posa en el tendido eléctrico,
quise soñar con lo que muda
justo cuando empezaban a aparecer los barrios
por la ventana
y ella volvía a vestirse para palear el frío.

miércoles, 14 de enero de 2009

Monosílabos (de Carlos Regueyra)

Un poemita del blog hitzonzikeira. Uno de esos poemas frescos y juguetones pero que igual intoxican.

He sed de miel, sed de vos,
de tu sal, vos mar:
yo pez sin dios ni red;
mas mi voz sin fe es tos
pues es tu hiel tu coz.
Qué mal no ser quien dé:
tic-tac, las dos:
tu piel, tu luz: el sol:
ya es hoy. Me fui.

domingo, 11 de enero de 2009

Channel infinito 999plus

“poco a poco, la verdad empieza a ascender como un cadáver”
Roberto Bolaño

Todo es tan real
¿has visto?
El six flags en la luna, los niños disminuidos
por el fuego
¿has visto las cálidas faldas del otoño, el make-up de primavera?
todo es tan real
la estatuilla puesta en las manos de los célebres,
sus divorcios, su dolor tras bambalinas,
la pobreza antigua y galopante como única diosa
diosa temible de los hombres,
los negros calcinándose al sol
Sudáfrica emborrada y famélica
y las vacas y la democracia de stock-market espantándose
las moscas en el desfiladero del dow Jones

tan real el universo en natgeo
las traiciones y los triángulos amorosos del a de ene
padre abraham de las especies
y los hoyos blancos en las sobremesas
de los colleges y los institutes
¡tan reales!

¿has visto los aviones inflamados?
¿la noche del escarnio decorada?
¿la madre poseída por el demonio del llanto
y de la rabia, el demonio de la plegaria y las ganas de matar?

Tan reales los chevys aparcados en el retrato hablado de La Habana,
el mundo abierto reflorecido de muros y polvo de ladrillos,
el ojo alucinado de guevara vaciando el horizonte
desde un balcón de Mall
el escaneo de los desiertos y el borrachito ajado de Tijuana

los nombres y apellidos de las víctimas,
el testimonio de los aparecidos y fantasmas
la tinta parda de los diarios y los tribunales
el salvatrucha universal martillándonos el sueño,
el primer plano de la vulva horadada,
la nubes abortadas en el cielo palestino
el vómito de las generaciones

la Muchacha Recostada re-leyéndose

jueves, 8 de enero de 2009

Highway 61 revisited (resumen de noticias)

Con la niña de los ojos desnudándose por sobros de luz ya no se va al cielo.
Los hombros de la humankind (es una sospecha) son la bandeja de plata donde se le sirve cada mil y una noches su cabeza a Salomé.
Con un hoyo blanco en el bolsillo se camina inmune al universo por el universo.
Tanta furia puesta en una ensalada reúne a las familias para alimentarse por los siglos de los siglos.
Los hijos de Abraham se prodigan bombas que iluminan la noche donde duerme dios su longevidad, mientras Isaac e Ismael enamoran hembras frívolas y estudian lenguas, leyes y ciencias políticas en algún país lejano, desde el que escriben largas cartas sentimentales pidiéndole dinero, un mes a Agar y el otro a Sara.
El Hombre Nuevo, de traje ajado y barba roída, fuma en la plaza de los desempleados que es cualquier plaza
Un mal chiste nunca cuenta su miseria.
Fabián tiene la reina que me falta para la escalera y las palabras que olvido cuando quiero lubricar la poesía.
El chofer del bus es el único con certezas de destino y canta mientras da los vueltos: something is happening here and you don’t know what it is, do you Mr. Jones?
Las mañanas huelen a café mientras una mujer desnuda se peina al borde de la cama.
La chica de la oficina de turismo, ahogada en mapas de colores, no sabe decirme como llegar a la autopista 61, desconsolada marca números telefónicos mientras me alejo entre adoquines y el sahumerio estéril de un Derby.

sábado, 3 de enero de 2009

Canción de enero

Este corazón
lo trajo un perro en el hocico
lo trajo
al centro de la plaza en el hocico
un perro
este corazón

Volver a las palabras viejas.
De decir luna brotaron tijeras
en las manos del alma del que crea
y ladrillos en medio de la jungla

no es un subterfugio
recobrar los inviernos para desnudarse
y palpar la intemperie,
volver a la caricia fraternal de los que ofrecen
una muerte pasajera,
al sur de las mujeres
donde se dosifica el diluvio universal

este corazón
al centro de la plaza
un perro


un cielo canceroso de estrellas agotadas
aguarda la nueva irrupción del telescopio
y las alabanzas de los niños perdidos

Enfundarse en los zapatos ya es un retorno,
subirse a los ascensores que descienden
una orla de buen humor
que jamás intuiría Dante

instaurar un árbol oxidado
en el centro de la casa
junto al televisor y los libreros
ponerle un nombre vegetal que desespere hasta la risa

este corazón
al centro de la plaza
un perro


Entre los dedos un cigarro
un seno un vaso un computador una guitarra
un añejo manuscrito
los anillos y las manchas de la infancia
un animal sin cuernos con capacidad para las sílabas
un recordatorio que ha quedado sin palabras
un conjuro evanescente
un huevo de madera
un ciclón

al centro de la plaza
un perro

lunes, 22 de diciembre de 2008

Anzuelo

Pendo de un cigarrillo
efímero entre mandíbulas de oxígeno:
a esto tiene que saber el tiempo.

Imagino las formas
que descarta el humo
en su cadencia instintiva al cielorraso…

Si me suelto
caería en lo más profundo de la silla

jueves, 18 de diciembre de 2008

Nota dylaniana

Keep on keeping on,
trying not to fall,
wishing to avoid the mirrors
that hide faces I don’t know.

Never made love to shadows
but they’ve always been there,
saving warm my coffee,
smoking from my cigarette.

There is no lie in lying,
there is no sorrow in pain,
once you start laughing at your face
it won’t be hard doing it again.

You can taste the night-flavored city
and let your fingerprints on a dirty glass,
just don’t be long ‘cause the sun is coming
and dawn birds, they never last.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Literaria II


"Yo, cada vez que voy a mear y pringo un poco la tapa, me siento Borges... -¡Esto lo hacía Borges!- me digo."

Joaquín Sabina

domingo, 7 de diciembre de 2008

Certidumbres

El lenguaje me precede
sin embargo no claudico y alucino.

La luz que muerde o lame el ojo
provoca mundos navegables,
sueños de paisajes revueltos y artefactos zumbantes
en ciudades lluviosas a la vista;
paralelo,
un corazón bruto
palpita en su caverna de primate,
evolucionando en la memoria del que escribe
y otros recintos aparentes.

Nada cabe en el nombre de las cosas.
Sin embargo,
ahí residen el deseo y la abundancia:
con la mano izquierda puesta
sobre los senos de una muchacha
también se jura con palabras.

martes, 18 de noviembre de 2008

Surrounding-head woman (anunciación)

Te anunciaré mis dientes
como un perro de la noche

lleno de hormigas
levantaré tus senos en mis manos
para tocarlos con la lengua;

insuflado de pezón
podré fingir la muerte de mis hijos
antes de que vengan a enterrarme
con sus novias y sus duelos

y en la fila
de los hombres de buena voluntad desprestigiados
me veré crecer las uñas
mientras escampa esta furia de distancia
que te llevo.*

lunes, 10 de noviembre de 2008

Los amigos de Fabio


Todos los amigos de Fabio suelen conversar sobre la luna apenas se presenta la ocasión. Por supuesto de noche hay más ambiente para estos temas satelitales y para la tertulia. Por eso es común verlos sentados en el corredor de la casa de Fabio al anochecer, aderezando el tiempo con cigarrillos y café recalentado.

Uno de los amigos de Fabio, que quiere ser poeta, sostiene que cuando la luna aparece llena y de un blanco percudido es porque está fumando -la luna fumadora, tras un velo de alquitrán que le amarga la sonrisa- dice con gesto inspirado y solemne.

Otro de los amigos de Fabio, que es poeta, alega que en cuarto menguante la luna es la sonrisa curda de ese gato huido de los bosques oleosos que comúnmente brotan de las páginas de los libros de Lewis Carroll –El gato esfinge, de Cheshire el gato- Apunta resuelto mientras da un sorbo de café, deseando que fuese té.

Otro amigo de Fabio, que es comerciante, les advierte preocupado y con elocuentes ademanes que si ese gato es el del anuncio de Bucafresh ni siquiera se tomen la molestia, porque sin duda, hoy por hoy, el mejor dentífrico en el mercado es Dentilux –y a sólo cuatrocientos noventa y cinco el tubo grande- acota informado.

Por último (Fabio es un tipo silencioso y de pocos amigos), otro de los amigos de Fabio, que está loco y siempre llega tarde, grita agitado desde el portón de la casa que le abran pronto porque acaba de descubrir, en medio de quién sabe qué trance místico, que la luna no es un diente. -¡ni siquiera uno de leche!- vocifera mientras agita los brazos.

sábado, 8 de noviembre de 2008

jueves, 23 de octubre de 2008

Una forma de estar


Un recordatorio de flor seca en la garganta. Un artificio para darle forma al aire. Una oración que se reza para dentro. Es ridículo hacer una ceremonia del fumado aunque lo sea. Siempre le he rehuido a la fetidez mineral de los fósforos, prefiero el chasquido del encendedor seguido del siseo leve del gas como un murmullo de genio embotellado, solo eso ya genera un ambiente de liviandad a pesar del micro estallido. Usualmente fumo compulsivamente, digamos más bien que no me entero de cuando acaba y cuando inicia otro cigarrillo pero de repente ya ha anochecido y la luz eléctrica derrapa en el asfalto llovido. “Vamos a retar a la muerte fumando un cigarrillo en el parqueo”, dijeron en una peli. Uno se ríe. Es nimio pensar en el fumado. A veces cuando fumo y estoy solo me imagino solo y fumando. Una forma de estar, así, simple. No que halle reposo en ello, solo un gran placer que no puedo ubicar. Eso y acomodar palabras. A veces pienso que es lo único que dejo cuando me voy de cualquier sitio: una pilita de colillas, dos o tres palabras desencajadas, una cajetilla arrugada en la mesa.

Instantánea


Nadie sabe de donde provino el balazo. Lo cierto es que le brotaron palomas como a los campanarios de las catedrales. La ciudad sobrevolada hizo que los niños miraran al cielo con sus bracitos extendidos unos; otros llorosos, asustados por la sombra de alas que se les vaciaba en confeti.
Un fotógrafo ambulante, al que se le disparó la cámara por error en la conmoción, capturó la caída del ángel sobre los techos verdes del Teatro Nacional. Debo decir, en honor a la verdad, que sí se ve algo así como una silueta de nube precipitada, algo como un borronazo de pájaro o una ausencia movida en vertical. El fotógrafo asegura que es un ángel derribado y así lo pregona frente al restaurante del hotel Balmoral. Por la compra de tres películas pirata de estreno, obsequia una reproducción de la fotografía, importunado los capuchinos y la cervecita del turista y a sus colegas tilicheros.

martes, 14 de octubre de 2008

En blanco

“beso que rueda en la sombra,
beso que viene rodando”
Miguel Hernández


Yo sé que me amarillo con el humo y que tengo el sarro de las horas y los libros en lo dientes. Sin embargo, descubro los desvíos a tu rostro cuando te soleás la boca, igual que alguien que viene de la noche cargando el día como un farol.
La vida y el amor son dos palabras ordinarias, dos renglones aprendidos y tachados en los pasillos de una escuela. Yo quiero darte una flor cuando estoy triste pero no hay nada más difícil.
A veces esculpo de memoria un grillo en el silencio mientras dormís, a veces cuando estás apunto de despertar y ya hay una raya en el cielo la noche muestra su borde y es como una cobija que puedo extender para lo dos. A veces me quito el nombre y te acompaño así, anónimo, con el rostro en blanco.

domingo, 12 de octubre de 2008

Expediciones


"Yo canto mis soledades porque me sobran"
J. Sabina

Tiendo a la soledad
las soledades

fabrico soplos de arena
de las almenas del castillo

distribuyo el humo
en los espacios vacíos

trazo rutas probables
de los neones de la uña
al pezón primario

atravieso los ojales del ombligo
su botón

mis expediciones
son modestas.

viernes, 10 de octubre de 2008

La Ciudad


Alguna vez viniste a la Ciudad conmigo. Subimos y bajamos en sus ascensores. Compramos fruta en sus mercados. Bebimos en sus bares. Tomamos el sol bajo la bruma. Alguna vez (creo recordarlo) estuviste en la Ciudad y habían perros y manos que brotaban del cordón de las aceras. Una niña (¿o era un viejo?) recostada al muro del Teatro se acercó a saludar y a pedirnos unas monedas, era gris, como la mancha que dejan los periódicos en los dedos.

Llegamos con mucha otra gente en un bus. Todos llevaban alguna cosa en las manos, nosotros también. Yo andaba una sombrilla o un libro, no sé. No podría detallarte ningún rostro, pero había una señora que se parecía a un pariente lejano que no pudimos recordar si conocimos alguna vez. Alguien te pidió fuego y vos sacaste un lápiz del bolso que no sirvió de nada. Ahora lo recuerdo: yo andaba un libro, porque en la noche hubo llovizna.

Había un hombre de barba sentado en el suelo de una plaza (¿o fue frente al correo?) intentando descalzarse fatigosamente con las dos manos mientras esperaba. No llegaba nadie y él volvía a esperar. Vos pensaste en algo que habías leído y te limpiaste una basurilla del ojo. Me parece que fue en la tarde cuando viniste conmigo a la Ciudad porque queríamos llegar antes que la noche para bienvenirla con salmodias y tintineos y cenizas.

No buscábamos nada. Vos creíste que las estatuas querían decirte algo pero sólo eran los árboles tocándose en lo alto, el óxido crujiente de la Escuela Metálica, un tren blanco llegando a la estación (¿o estaba saliendo?). Creíamos doblar en las esquinas correctas pero nunca lo supimos, eran tantas, tantas las calles en la Ciudad, con sus nombres de muertos y la memez de sus números que nada tenían que ver con la llovizna que nos obligó a buscar un lugar tibio.

Creo que sí, que alguna vez viniste conmigo a la Ciudad y anocheció entre los edificios. Me parece que hacías migajas de papel con una servilleta y hablabas de un barrio improbable con bicicletas, donde alguna vez habías sido niña y tenías revistas y una madre que cantaba el Ángelus y una gata que te llenaba de pelos un abrigo naranja. Después dijiste, mientras te quitabas las pelusas de servilleta del abrigo, que las distancias eran una convención como los colores del semáforo, que te permiten vivir bien, pero realmente nada impide que sean diferentes.

No estoy seguro, pero me parece que sí, que alguna vez viniste a la Ciudad conmigo. Había un teléfono sonando en su cabina azul, nadie se detuvo a contestar y la llamada se extendió monótona mientras nos alejábamos por ese silencio cómplice que tienen las noches en la Ciudad. Habían bombillos zumbantes y palomas agavilladas en los techos, personas deslizándose como sombras, sombras hacinadas en lo oscuro y últimos buses que salían con sus choferes soñolientos.
Alguna vez viniste a la Ciudad conmigo. No pudo haber sido hace mucho, aunque quién sabe, ¿cómo diferenciar un día de otro en la Ciudad? El caso es que no volvimos. Seguimos abordando taxis y buses y trenes, pero ya ninguno nos trajo a la Ciudad. A veces a un banco, a un hospital, a una oficina en San José.

martes, 30 de septiembre de 2008

Edie

"I’d like to turn the whole World on, just for a moment"
Edie Sedgwick


Parece un ser del alumbrado público
etérea
entre la luz: humo;
se desvanece en la acera
y reaparece en el próximo farol
con su minivestido de plata
y un caballo rojo en la boca
con su leotardo sin luna
y llena de agujas la piel

una mujer como ella
tiene que haber muerto al final de una guerra
cuando las sopas enlatadas se estibaban en las galerías
y rebosaban las copas efervescencia de Alka Seltzer

cualquier día de esos con frío en Manhattan
sola como un canto rodado de Dylan
se le vaciaban los ojos
mientras un botones del Chelsea Hotel preguntaba
Edie who?

viernes, 26 de septiembre de 2008

Presentación para cualquier eventual grupo de apoyo o bolsa de citas en la web


Soy hombre entrado en la calvicie digamos que temprano, no muy cerca de la vejez y muy lejano de la infancia (aunque claro, hablar de distancias sobre el tiempo no es más que un parloteo). No mujer, hombre que se corta las uñas en claro ejercicio de su modernismo y sofisticación. Heterosexual, producto de una infranqueable educación judeo-cristiana, o sea, aficionado a la mujer y a la pornografía. En política entre pasmado y bostezante aunque más de izquierdas, no por militancia ni rigores teóricos sino por pura empatía con la dignidad humana y otros espejismos y griales. Escéptico y descreído desde el epicentro del alma hasta las periferias de la piel donde empieza o acaba el mundo, según la corriente filosófica. Pesimista hasta el día de hoy, porque mañana ni siquiera es un rumor. Amigo de mis amigos. Huérfano por convicción. Amante de los animales al horno, a la parrilla o a la plancha. Ateo por decir algo si la conversa adquiere tintes evangelizadores. Misógino si alguna entendida en las Anas Istarú o las Tatianas Lobo paga los tragos. En fin, un impostor que como todo el mundo, quiso ser famoso y brindar bajo el sol del atardecer en una copa de cristal.

martes, 23 de septiembre de 2008

Las llaves de la casa

Financio mis satélites nocturnos con el humo que les compro a las personas de las ventanillas. Me subo a la ciudad en sus buses a la sombra de un sombrero que se alza hasta donde la lluvia lo permite. A través del ámbar ya se auguraba la embriaguez que corrige las deformidades de la noche y abre poros en los edificios. Nadie sabe de donde proviene esta neblina que difumina perros y ennoblece prostitutas, aunque en una luz distante todos hallamos la distancia. Huyéndole a los nombres procuro discotecas donde el calor se produce en masa y la piel brilla como los metales. Todos los corazones crudos palpitan silenciados fingiendo su muerte entre las luces, dejando que las sacudidas de los cuerpos parezcan artificios de las sombras. Un bienestar sin dioses se acurruca en el vientre y se siente bien. Luego, el reflujo de los vahos y de la estridencia me devuelve poco a poco a la intemperie, al oxígeno y al taxi de lujo.
Unos cuántos cadáveres de pájaros agavillados me hacen de llaves de la casa. El recuento es un olor a flores muertas en la memoria junto a la línea atenuada de un labio de mujer y un primer espasmo en alcanfor. Ahora dormir. Dormir en los olvidos veniales de las mañanas de barrio.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Diario

El desempeño de este día ha sido mediocre. Trabajo del que paga, lecturas desordenadas, la U acumulando polvo y ni un sólo verso decente. Ya me lo decía mi padre -Tres palabras en fila no hacen poesía y la poesía no sirve para el amor, para el amor lo que se ocupa es dinero-. Sin embargo, tengo la cabeza aturdida y no he bebido, señal de que cabalgamos Sancho, y se ha esparcido un aroma a café por toda la casa con un signo femenino que invita a las modestas ceremonias domésticas. El hecho de que llueva a cántaros es un detallazo. El dinero ya sabemos, va y viene.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Ensayos misóginos

Al Fabi

I
Llevado por el espanto
transité por la mujer,
como decir playa de arenas afiladas
y pájaros dormidos.

II
Una mujer
y ya está todo dicho,
la abominación y la belleza en tinta,
el fuego en el papel.

III
Línea de sombra,
falso vértice del vértice del triángulo,
geometría blanda de la minifalda
que se sienta.

IV
Desnuda consume el tiempo artificioso de los verbos,
vestida le nacen polinizadores de adjetivos.

V
Un vestido ligero
en las capitales o campos de Occidente
echa luz sobre los rudimentos religiosos
que nos sostienen.

VI
Fuma desnuda
como un ferrocarril abandonado
en las llanuras de la cama.

VII
Siempre que voy al mar
quiero estar en otra parte
donde la sal no seque el cielo de la boca
y la ciudad exista al abrir la puerta.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Marinero sin vocación

“De pronto, el mar suelta un caballo blanco…
y se queda dormido”
Rafael Alberti


Ya sean cristales forjados en el frío,
galope de caballos blancos
o cardúmenes de espuma.

Ya sean brazos absolutos disolviéndose,
furia inerte de dioses olvidados
o reminiscencias de un orgasmo de sirenas.

Ya sean prestidigitaciones
de lunas cegatonas y cinéfilas
o puro eco de voces aplacadas.

Estamos condenados al mar de las orillas
o a instalarle altares a los ríos de la isla.

martes, 26 de agosto de 2008

Dragones en la noche

Le sorbo el ánima al tabaco
como un desquiciado que le teme al corazón.
Quiero reventar.

Entro a los cafés y escribo:
No ser la mosca sino el vuelo
jamás el vino: la embriaguez
nunca la tinta ni el papel


Hay un sol de sombras rodeando el cenicero
con mujeres que titilan brevemente en su núcleo.
Desde niño me propuse amueblarme la orfandad
con un barco pirata ardiendo en el atlántico
y no llorar hasta llegar a los desiertos

En las mesas
la gente lleva horas moviendo sus cabezas,
parecen globos nerviosos en el aire.

Al fin
la tarde se ha quitado su vestido

quiero servirme el fuego en la garganta
y escupirle dragones a la noche.

lunes, 18 de agosto de 2008

El minotauro


A Jerónimo Peor

-¿Ves Polifemo?- se le oía decirle mientras
apuntaba con el índice al crepúsculo-
aquellos son los dragones, los animales
que más se parecen a los celajes...”
Fernando Contreras

Anda enrarecido con un hueco en el hueco del estómago. Se adentra por las calles de la mano de un itinerario errante que lo conduce a otras calles que lo llevan a otras. A veces se sienta en el caño de alguna esquina a observar el semáforo por largo rato. Lo ve cambiar: amarillo-rojo-verde-amarillo. Comprende la mecánica, el ritmo tricolor que dicta el movimiento de las masas de autos y de gente, entonces respira hondo como sorbiéndole al viento su energía etérea para levantarse. Cruza la calle aprovechando que el semáforo mantiene sus dos ojos inferiores cerrados y sigue su camino por ese laberinto de palomas revoltosas que se estrellan contra los ventanales de los edificios cuando se aventuran en alguna corriente de aire ajena al Teatro y la plaza. Laberinto donde los relojes no titubean en marcar, minuto a minuto, el tiempo que él se ha resignado a vivir.

Busca. Eso es lo que sale a hacer, busca andando y desandando las aceras, quiere encontrar algún punto de quiebre, un instante ínfimo donde la ciudad se desdoble y ver los postes de luz bajando pausados como una manada de jirafas por avenida Segunda, o al Banco Nacional derretirse como un gran témpano de hielo para verterse por las calles y convertirse en un río que dé alguna pista sobre la ruta al mar. Busca a Teseo entre la multitud de peatones y ruega al cielo que éste lo reconozca, que hurgue a través de su máscara de hombre, que no pase de largo, que le hunda comprensivamente la espada en el corazón para sentir, aunque fuera en ese último estallido de sangre derramada, cómo se desvanecen los muros del laberinto para dejar espacio a un campo abierto donde hay, a la sombra de un limonero, un gallo cantando eufórico como espantando a los últimos fantasmas.

Así se le va el domingo a Evans: buscando razones (como hombre de ciencia que es) para explicarse el abandono, la orfandad que lo aísla de sí mismo desde que perdió, por esos azares en que se pierden las cosas, a su Peor amigo. Siempre vuelve cansado arrastrando los pies y ya sin ánimos de volver a ver al cielo, justo a esa hora del día en que los dragones, en un siseo de alas, ensayan sus danzas de cortejo porque se aproxima la estación de apareamiento. Entonces saca del bolsillo una llave que, irremediablemente, sólo le abrirá la puerta de su casa. 26marzo2004.

lunes, 28 de julio de 2008

Génesis

La flor que me ocupaba tenía los dientes suaves y un rastro fresco de caracol en la comisura. La lamí despacio, con el miedo que produce placeres en el vientre. Cuando estuvo segura de que yo ya no retrocedería empezó a engullirme por la lengua.
Cadenciosa, como un mar antiguo, la sentí desmontar su quijada para abarcarme todo y todo fui engullido. Todo menos el ombligo, que suele conservar los olores del vacío y de la nada, aromas que son rastros de las muertes asignadas a las vidas que comienzan.
Eso tiende a producirles una franca acidez.

domingo, 20 de julio de 2008

Versos


Permanezco casi siempre ausente,
me diluvio asiduo por las calles,

para no anclarme en los detalles
beso en el olvido de la gente.

Me pongo un abrigo por soledades
y juego a dos manos cada turno,

alimento, vanidad de vanidades,
un soliloquio ambiguo y nocturno.

Acecho la lencería del desvelo
soñando ecos en los callejones,

crezco el desdén en tres cubos de hielo
y el amor en la mudez de los pezones.

Me hago grande con el sol a medio día
y niño roto con la luna en los botones.

miércoles, 16 de julio de 2008

mala raza

"La jungla" Wilfredo Lam

"Raza de Caín, sube hasta el cielo
¡y arroja a Dios sobre la tierra!"
C. Baudelaire

somos la mala raza, los enfermos supurantes, los mediocres insulsos, analfabetas de los signos del mercado.
los grotescos insolentes, la indecencia acumulada. somos los hijos y las hijas de la desviación y la intemperie.
carne envilecida. danza de locos
sidosos hambrientos, dientes carcomidos, mendigos hediondos a sol, humo y lluvia, clamor de novenarios, desempleados delincuentes.
somos los románticos idiotas, pulguientos inmigrantes, drogadictos macro-alcohólicos. cultivo de lombrices, nidos de malaria.
amor violento y púrpura, advenedizos en el mundo, los mal paridos premodernos, fiebre inadaptada, los sin fuego, los sin tierra.
la raza mala la mala raza.

jueves, 10 de julio de 2008

CoMo Un HuEvO


A Carlitos que no sabe qué hacer con los sueños

nunca dejarlos al lado de la cama
espolvorearlos sobre los pezones de quien duerme

ponerlos en la solapa
untarlos en el pan
morderlos sin esperanza
fumarlos en superfluas ceremonias
pasearlos en bus
hacerles el amor.

Retorcer los sueños
libarles lo seco
toc-toc en sus blindajes
darles de beber
protegerlos del sol

acariciar sus asperezas
infectarlos labio a labio
auspiciar sus malabares
cantarles en la ducha
hacerles el amor.

retorcer los sueños
aunque sean malignos y engreídos
aunque la suela del zapato se nos ablande como un huevo
y no sepamos nunca que bicho nos picó.

miércoles, 2 de julio de 2008

Tortugas sin importancia

"usted ha escuchado esos pajaros. ¿su silbido? yo antes pensaba que eran portones."
María M.
¿Usted ha visto esas vagonetas? Esas que llevan una lona verde encima de lo que cargan. Yo antes pensaba que eran tortugas. Usted se ríe, como es natural. No sé si alguien me lo habrá dicho, mi hermano mayor, no sé. No sé si se me habrá ocurrido a mí así no más.

Es un recuerdo vago, una imagen sola de esa vagoneta formidable subiendo por la cuesta frente a mi casa. Yo pasmado mirándola pasar, imaginando a la tortuga estrecha en el cajón. Eso es. No es que pensaba que las vagonetas eran tortugas sino que la carga era una tortuga así grandota y la lona verde era, claro, su caparazón colosal. Es extraño, pero nunca quise saber nada más, es decir, nunca quise ver a la tortuga. El caparazón era suficiente para mí. No hice preguntas, no averigüé adónde las llevaban, si estaban muertas o vivas, qué hacían esas tortugas inmensas siendo paseadas por una calleja de un barrio cualquiera de Desamparados.

Tal vez tenga usted razón. Pero no sé, es extraño. Tal vez es que en el fondo yo sabía que no eran tortugas. Claro, eso era, yo sabía que era piedra, que era arena o tierra. Las vagonetas dejaban su rastro de materiales en la calle y yo no era ningún niño imbécil. Tortugas formidables vueltas arena. Por eso no preguntaba. Es un poco triste ¿no le parece?

lunes, 30 de junio de 2008

Ese niño

Sólo ebrio
con el rostro bajo el mar o entre autobuses
sé su nombre.

Sin saberse una canción
algo que silbar
pez sin designio
-se multiplica-
pan de estereofón

no le dan de beber los espejos
ni absorbe soles en el rostro

tiene algo en la punta de la lengua
pero no sabe usar su boca
cada vez se muere más.
cada vez se
cada vez

domingo, 22 de junio de 2008

2 poemas

sabíamos que el quijote ya había muerto, sin embargo... nos quedaba julito y unas dos o tres canicas.

Mayor de edad

A los veintiocho
mi primer muerto saluda.
Devuelve el tiempo al minutero
encanta las serpientes de humo
que tienen nido en los bares

dador de las palabras
armador del pan y los abrazos
muerto tierno
que respiro

muerto que llega
con su cantimplora llena

a mí sólo se me da bienvenirlo
con un vaso de agua fresca.

Amaneceres a deshora

Día enrarecido.
Desperté al inicio de la tarde
alguien había llamado
un mensaje de voz
la garganta de fuego y seca
pienso en pamela
se marchó molesta esta mañana
es roberto
que lo llame
no quiero
no quiero llamarlo
porque sé que me hablará de la muerte
de una madrugada rota en la parte blanda del asfalto
de la sal drenando el ojo
de julio
que no vuelve.

19 junio 2008

Comala

I

A estas alturas de la noche
ya se habrán encendido
todas las ciudades lejanas al sol

alguien extiende su brazo
pero no me toca
como yo
presiente
que no está solo en esa calle.

II

Hemos respirado todo el aire
ahogado el fuego
sin embargo
un calor insoportable brota de lo oscuro

se oyen voces que se lamentan

hemos olvidado todos los rostros
y no tenemos donde colocar los nombres.

sábado, 31 de mayo de 2008

Cínicos


A jenaro, porque creo que le va a gustar (lo de Madonna es cosa mía)

Mueven sus colas infalibles,
amenazan de colmillo al caminante y al ciclista
mientras miran de reojo un autobús.

Lo mismo un portal que una plaza pública
que una iglesia,
se cagan con los ojos bien abiertos
tirando hacia atrás el mundo
con dos o tres desdenes de sus patas
y se alejan a saltitos
buscando los portones de una escuela
donde copular.

Husmean en las bolsas de las señoras
y en los traseros de los funcionarios
que hacen fila en las paradas;
le gruñen a los ciegos
y se lamen las verijas
en las esquinas donde pega el sol.

En las noches de invierno
levitan entre la neblina y las luces de los autos
ocultándose del frío,
olfateando las costumbres del ladrón,
delatando a los amantes.

No me refiero claro
a los que saben abrir puertas
ni a los que aúllan solo cuando hay luna llena
porque creen que es la cúspide de la elegancia.

Human Achievments


Me decía un taxista, con ese aire de sabiduría y elitismo callejero que los caracteriza, mientras hacíamos un semáforo sobre avenida 8, entre calle 10 y 12:

-¿Cuáles bridas del caballo?
¿Cuál fusil de percusión?
¿Cuál producción en serie?
¿Cuál regla de tres?
¿Cuáles antibióticos?
¿Cuál alfabeto? ¿cuál rueda?
¿Cuáles motores de vapor?
¿Cuál imprenta?
¿Cuál liberté y cuál fraternité?
¿Cuál domesticación de las semillas?
¿Cuál pluriculturacuernos?
¿Cuál sufragio universal?
¿Cuál Canal de Panamá?
¿Cuál dobleúdobleúdobleú?
¡La minifalda, señor!
¡La-mi-ni-fal-da!

Atardecer con sillón

Mis muertes nunca son definitivas
aunque es cierto que se van
acumulando ciempiés en los resquicios de la casa
y se sospechan sombras que se mueven de reojo
o frágiles sonidos que se ahogan

grillitos de mis muertes provisionales
niños que corretean mis olvidos y que fui
puchitos de colillas de cigarro
un abuelo
que canta con su voz que no recuerdo
objetos desteñidos y olorosos inmunes a los nombres
soliloquios de los otros
que habitan en el fondo de las tazas que me bebo

en fin
las muertes pequeñitas
que se juntan y no son
todavía
la muerte.

jueves, 22 de mayo de 2008

Comentario XX

Gracias carlitos por el enlace

http://cafeverlaine.blogspot.com/2008/04/de-pie-contra-la-muerte-juan-gelman.html

Juan Gelman

tomaron a un hombre y dijeron
lo echen de vos pero no muera/alzaron
el corazón de este hombre tirándolo
contra el mundo o dolor

y allí ardió por un rato
y se apagó y no resucitó como un perrito/o sea
que no movió la cola después
de su pelea con la noche/ni levantó la cara/

ni dijo adiós/ni fue verde/
ni escribió nada en el aire/
ni estalló como un árbol/
ni fue convertido en ámbar no/

ni hizo sombrita/ni le creció yerba/
ni le usaron un hueso para tocar la flauta/y
la única música que dio
fue su tristeza crepitando/

tristeza grande como un animal/
como tu ausencia/como cielo
donde los pájaros pasaban
temblando bajo el sol

Del ocio, los amigos y lo inútil




“La única excusa para hacer una cosa inútil es admirarla intensamente.”
Oscar Wilde
“Y tengo el tiempo y no tengo nada”
Fidel Gamboa
"yo que he nacido para rey, trabajando por dinero"
J. Sabina


Si hay algo de lo que me queje en esta vida es de tener que trabajar únicamente por dinero, ese indicador fluctuante del éxito moderno. El trabajo no es otra cosa que un paréntesis en la vida, el tributo que hay que pagarle al dios nuestro de cada día para poder hacer lo que realmente nos importa, que suele ser lo más importante. Por eso quiero hacer una reivindicación de lo inútil, porque es en lo inútil en donde reside toda belleza y es allí donde el ser humano se expone a sí mismo y en donde puede reinventarse a partir de él y de su imaginación. Con lo inútil me refiero aquí a lo que se sale del orden de la producción; una persona únicamente útil es una persona reproductora de lo mismo, nada nuevo o inesperado puede brotar de una persona útil, todo está previsto, como un perro Pavlov que siente hambre cuando escucha un timbre. Por otro lado, la capacidad creadora del ser humano (esencia de la especie) solo es potenciable cuando éste es inútil, cuando se encuentra ocioso, cuando no se plantea objetivos claros y se dedica a perder el tiempo para ver qué maravillas encuentra en esa pérdida. En la fábula bíblica son Adán y Eva, y no Dios, los que inventan el mundo a partir del ocio, conocieron el dolor y el placer, se parieron de ese útero que era el Edén en el que nada faltaba para disgusto de su creador, que ilusamente les había coartado cualquier ánimo inventivo. Es en esa posibilidad de ensimismamiento y de autoconciencia del hombre desde la cual el individuo puede percibir y darse cuenta del otro, que surge como un espejo que lo refleja y que él refleja a su vez, provocando muchedumbres infinitas de personas abrazables e inútiles.
El ocio como bien, existe desde que se convirtió en necesario, mejor dicho, para ponerlo en términos económicos, cuando se volvió un bien escaso. Esto es cuando el hombre empezó a poseer y a acumular, desde entonces el ocio se distribuye según las relaciones de poder de una sociedad dada. En la antigua Grecia, por ejemplo, los enemigos eran vueltos esclavos para ellos dedicarse a la comunión, las artes, la filosofía, las matemáticas, etc. Sin embargo, es sobre todo después de la Revolución Industrial cuando la significación del ocio se desvirtúa y cambia. Es entonces cuando el tiempo se desnaturaliza y deja de medirse por las estaciones o por la noche y el día, ahora lo que cuenta son las horas y los minutos, los silbatos de las fábricas marcan el inicio y el fin del día de trabajo, que se ve considerablemente extendido debido a que con la electricidad ya no se depende de la luz solar para seguir trabajando, los horarios de los trenes dictan ahora el comportamiento de los flujos de personas, que se alejan cada vez más y durante períodos más largos de tiempo de sus casas y sus gentes. El capitalismo industrial se convierte en un “estilo de vida” en el cual el ocio es un bien suntuoso, inaccesible e inclusive peligroso en manos de las masas.
Ahora bien, el consumismo como virtud última dentro del sistema de producción actual le ha dado al ocio un valor comercial e inconexo con las verdaderas necesidades humanas. El “tiempo libre” se ve atosigado por artefactos y actividades embrutecedoras y alienantes. El afán de poseer, casi como máxima moral, lo deshumaniza al hombre que cambia el “ser” por el “tener”, lo convierte en cosa, que a su vez es poseída por las abstracciones del mercado. Tenemos comidas rápidas, cajas rápidas, ventanillas únicas, el mundo en “tiempo real” en una pantalla, queremos conexión ultra rápida por internet, todo lo necesario para ahorrar tiempo con el único propósito justamente de tener tiempo, que a la hora de la hora, no sabemos cómo usar, en qué emplearlo, nos duelen los ratos libres, la pereza nos da culpa, quizá porque sentimos el vacío y nos acechan las dudas; ¡qué triste la tristeza de los jubilados! sus ojos de gorila viejo que no sale aunque le dejen abierta la puerta de la jaula. ¡Tanto empeñar el presente por ese futuro sombrío y sin porvenir a qué apostar!
Así, hoy el ocio es entendido como un “mientras tanto”, lo cual, insisto, es un mal entendido; el “mientras tanto” es ese paréntesis que mencionaba al inicio, paréntesis que nos limita y nos pone las pausas entre lo verdaderamente importante, entre vos y yo, entre ella y yo, entre nosotros, que lo que más queremos en la vida es tener tiempo que perder, para destruirnos y reinventarnos, para dolernos y deleitarnos, para pesar y medir granitos de sal que uno por uno disolveremos en las lenguas con el fin de comprobar las diversas intensidades salobres entre uno y otro. En fin, para dedicarnos a las inutilidades a las que se dedican los amigos, esos aficionados a la cacería de dragones, esos escuderos que saben que la Insula Barataria no existe y sin embargo la intuyen a cada palmo, esos torpes malabaristas del fuego y las palabras, esos vagabundos incorregibles que no pueden resistirse ante un mapa falso de “La Isla Desconocida” ni ante una mesa en la que la gente se toque, se escuche y se bese.

domingo, 18 de mayo de 2008

Siglo XXI

Un corazón palpita
pero nadie sabe si palpita de espaldas
o de frente o de costado
si suda o viene del aguacero
si sus cardenales son rabia o vanidad
si es de chimpancé o de humano
si su color es avivamiento o ideología

algunos ya enarbolan sus teorías
y las envían a los diarios
otros diseñan bingos y quinielas en los barrios.

Ni el príncipe feliz ni la golondrina


En un sueño Fabio soñó con la Estatua de la Libertad –señora maciza y alta- pensó, y con la Paloma de la Paz –pajarito que se empolla en papeles de periódico- recordó.
En el sueño, la Paloma de la Paz volaba hacia la Estatua de la Libertad y se posaba en el brazo que sostiene la tea; la señora miraba al pajarito y se reía; el pajarito miraba a la señora y se reía –se ve que se conocen de antes y que se aprecian, se nota en la camaradería- pensó Fabio. Carcajadas y aleteos y abajo turistas con bufandas y cámaras- visualizó Fabio.
Fue un sueño corto, pequeñito.
Después Fabio siguió soñando otras cosas de complejidades más marcadas para las que las palabras son inútiles.

viernes, 16 de mayo de 2008

La tortura


¿Ya habéis abofeteado a un muerto?
Louis Aragon


El ejercicio es muy sencillo: Sentar un muerto en una silla verde olivo. Preferiblemente en un sótano húmedo y oscuro con el fin de lograr la atmósfera propicia. Una vez dispuesta una luz tenue sobre el rostro lívido puede empezarse a abofetear al muerto. Al principio los intervalos entre bofetadas podrían estar distanciados por treinta o cuarenta segundos, en los que usted caminará alrededor de la silla rascándose la cabeza. Sin embargo, es probable que al poco tiempo de haber iniciado la sesión, tanto el sentido común, como el amor a las buenas costumbres y otros vicios, comiencen a disminuir su intensidad y usted empiece a sentir una impetuosa necesidad de acortar los intervalos hasta caer en un frenesí de golpes que simularán el zumbido del aleteo de los colibríes. Es razonable detenerse cuando comience a sentirse agotado, o bien, cuando el muerto por fin confiese que no es usted quien está sentado en esa silla. Lo que suceda primero.

La transfiguración de la silla


Fabio siempre llega a la casa a las seis de la tarde, se afloja la corbata en la sala mientras deja el maletín en el sofá y escarba el aire con la nariz. Después de descubrir con regocijo que hay caldo de lentejas con pollo para la cena, se dirige a la cocina y besa a su mujer quien lo recibe con la algarabía de las cebollas y los rábanos.
A Fabio ya no le molesta que siempre haya una silla volcada de cabeza en el comedor, ahora ni se incomoda en preguntar como solía hacerlo, simplemente se agacha con un gesto tierno y conciliador y devuelve la silla a su posición fundamental antes de sentarse.
La convivencia que llaman.
¡Ah! Pero hace unos años si era todo un problema, sobre todo porque si Fabio encaraba a su mujer y le preguntaba que en qué nomarquías estaba pensando y por qué hipocaustos insistía en poner esa pietista silla todos los días de cabeza en el centro del comedor, ella, indolente y sorprendida, contestaba -¿Cuál silla mi amor?- mientras estudiaba con extrañeza el objeto que Fabio señalaba incisivo. Por supuesto, esto a Fabio le llenaba de vidrios molidos el hígado y los ojos. A Dios gracias, con el tiempo aprendió a hacerse el de la vista gorda.