viernes, 26 de octubre de 2012

El ángel bueno (Rafael Alberti)




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Dentro del pecho se abren
corredores anchos, largos,
que sorben todas las mareas.

Vidrieras.
que alumbran todas las calles.

Miradores,
que acercan todas las torres.

Ciudades deshabitadas
se pueblan, de pronto. Trenes
descarrilados, unidos
marchan.

Naufragios antiguos flotan.
La luz moja el pie en el agua.

¡Campanas!

Gira más de prisa el aire.
El  mundo, con ser el mundo,
en la mano de una niña
Cabe.

¡Campanas!

Una carta del cielo bajó un ángel.

**
Vino el que yo quería,
el que yo llamaba.

No aquel que barre cielos sin defensas,
luceros sin cabañas,
lunas sin patria,
nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
un nombre,
un sueño,
una frente.

No aquel que a sus cabellos
ató la muerte.

El que yo quería.

Sin arañar los aires,
sin herir hojas ni mover cristales.

Aquel que a sus cabellos
ató el silencio.

Para, sin lastimarme,
cavar una ribera de luz dulce en mi pecho
y hacerme el alma navegable.

1 comentario:

Wílliam Venegas dijo...

Como lo dije en el blog de Cinearte, lo repito aquí:
No es que quiero atravesar el caballo a este tema, pero por el cariño que le tengo a este blog, me permito transcribir algo que escribí en el mío sobre Leonardo Favio en su muerte:

Era mi primera novia y al mercado salió la canción de Leonardo Favio titulada O quizá simplemente le regale una rosa. Uno compraba el disco de 45 rpm (revoluciones por minuto), y le daban una rosa plástica de obsequio. Se lo compré a mi novia juvenil y también me acerqué a Leonardo Favio como algo más que canciones románticas. Supe de su cine, supe que se enfrentaba a la dictadura militar de su país, Argentina, y que le prohibieron hacer cine. Por eso se dedicó a cantar. Fue perseguido, amenazado de muerte, exiliado. Cuando cayó la dictadura, dejó de cantar y volvió al cine, buen realizador. Luchó también contra el cáncer. Las pocas películas suyas que he visto tienen un gran compromiso social: Crónica de un niño solo, por ejemplo, de 1965. Fue muy amigo del inolvidable padre Carlos Mugica, sacerdote de la Teología de la Liberación y del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, quien fue asesinado por el grupo fascista Triple A (Alianza Anticomunista Argentina). Leonardo Favio se vinculó a favor de los sindicatos y, con el sétimo arte, fue parte del grupo Cine de Liberación (nada menos que con Fernando Solanas, Gerardo Vallejo, Octavio Getino y jóvenes cineastas argentinos y uruguayos). De este Leonardo Favio no habla la prensa de espectáculos ahora que anuncia su muerte a los 74 años. Es del que quiero hablar yo. Ah, y sobre mi primera novia, es posible que deba regalarle otra canción de Favio: Ella ya me olvidó.